La estrategia de monetización de la FIFA en Norteamérica 2026 incluye la venta de pasto original en cápsulas USB y réplicas de boletos para maximizar la derrama por aficionado.
El césped de la final del Mundial 2026, programada para el próximo 19 de julio en el estadio MetLife de Nueva Jersey, se comercializa en pequeñas piezas de colección por un precio de 450 dólares. Esta medida forma parte de una estrategia comercial de la FIFA que busca alcanzar ingresos récord de 9 mil millones de dólares durante la justa deportiva en Norteamérica, superando por 2 mil millones la recaudación obtenida en Catar 2022.
La tienda online del organismo ofrece los fragmentos originales de la superficie de juego conservados en acrílico e integrados en un dispositivo USB de recuerdo. Asimismo, la oferta de memorabilia incluye réplicas de boletos personalizados por 19 dólares y el servicio “Super Shoutout”, que proyecta los nombres de los aficionados en las pantallas gigantes de los estadios por un costo de 79 dólares. La monetización también abarca productos físicos como discos de vinil de edición especial con el logotipo de los Rolling Stones por 75 dólares, maletas por 350 dólares y el álbum oficial del torneo por 48 dólares.
El incremento en la recaudación se ve impulsado por la expansión del torneo a 48 selecciones participantes y el elevado consumo en los recintos. Según datos de Bank of America del 10 al 21 de junio, las transacciones con tarjetas de crédito y débito en las sedes aumentaron un 6.3 por ciento interanual, mientras que el gasto de visitantes creció un 16.7 por ciento. Adicionalmente, el gasto por persona en alimentos y bebidas dentro de algunos estadios ha alcanzado los 100 dólares, duplicando el promedio habitual de un encuentro de la NFL. La FIFA ha garantizado un pago mínimo de 12.5 millones de dólares para cada federación participante, destacando el caso de Cabo Verde, que recibió más de 21 millones de dólares. A pesar del éxito financiero y la asistencia masiva, la gestión se encuentra bajo escrutinio debido a críticas políticas de Reino Unido y Bélgica hacia el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, derivadas de una llamada telefónica realizada por Trump.
La FIFA proyecta una recaudación histórica de 9,000 millones de dólares para el Mundial 2026, lo que representa 2,000 millones de dólares más que en Catar 2022.
El gasto individual en alimentos y bebidas dentro de los recintos alcanza los 100 dólares por persona, duplicando el promedio registrado en partidos de la NFL.
La expansión a 48 selecciones duplicó la bolsa de premios a un récord de 871 millones de dólares, garantizando un mínimo de 12.5 millones de dólares por país participante.
El Mundial 2026 consolida un modelo económico sin precedentes donde la pasión de los aficionados se fragmenta, empaqueta y vende en dólares, transformando el éxito deportivo en una implacable maquinaria de facturación financiera.







