La alcaldesa Ana Miriam Ramos supervisa la obra de 60 millones de pesos en El Salado, dentro de un proyecto integral para abastecer a 400 mil habitantes.
El desabasto de agua en la zona rural sur de Culiacán inició su cuenta regresiva. La presidenta municipal, Ana Miriam Ramos Villarreal, encabezó la supervisión técnica de las primeras pruebas de operación de la planta potabilizadora Valle de San Lorenzo, ubicada en la sindicatura de El Salado. El proyecto busca consolidar la infraestructura hidráulica municipal y dar respuesta al desabasto de agua potable en las comunidades rurales más afectadas del Valle de San Lorenzo y la sindicatura de Quilá.
Durante la inspección de este martes 19 de mayo de 2026, la alcaldesa recorrió las áreas de filtrado y bombeo acompañada por Roberto Zazueta Tapia, gerente general de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán (JAPAC), además de las síndicas María Dolores Navarro Yáñez y Juliana Marisol Ramírez Zamora. En el lugar, constataron la viabilidad del sistema que opera bajo una inversión directa de 60 millones de pesos y que está diseñado para dar cobertura continua a 2 mil 500 habitantes de la zona.
Ramos Villarreal detalló que esta obra no es un esfuerzo aislado, sino que forma parte de un plan maestro que incluye la construcción de tres nuevas plantas potabilizadoras en Culiacán con un alcance superior a los 400 mil habitantes en más de 200 colonias. La estrategia contempla la planta Sur Poniente, que requiere 207 millones de pesos para abastecer a 350 mil personas, y la planta Norte “Las Cucas”, presupuestada en 86.99 millones de pesos para beneficiar a 45 mil residentes de 28 colonias del sector norte.
La planta Valle de San Lorenzo se encuentra en fase de pruebas con una inversión específica de 60 millones de pesos para 2 mil 500 habitantes.
El plan maestro municipal proyecta la construcción de tres plantas que impactarán a más de 400 mil ciudadanos en 200 colonias.
La planta Sur Poniente concentrará la mayor inversión del proyecto con 207 millones de pesos asignados.
El arranque operativo de esta infraestructura en El Salado marca el inicio de una reconfiguración hídrica en el municipio, condicionando el flujo de recursos hacia las zonas periféricas rezagadas por administraciones previas.


