Un “escudo” militar en la Casa Blanca: Trump camufla su polémico salón de baile como búnker secreto

El mandatario estadounidense anuncia un hospital militar y laboratorios de investigación bajo la obra del jardín sur para esquivar los procesos de revisión federal.

El megaproyecto del nuevo salón de baile de la Casa Blanca dio un giro radical hacia el terreno de la defensa estratégica. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció formalmente que la construcción —duramente criticada por opacidad— integrará un hospital militar de alta complejidad, instalaciones avanzadas de investigación y salas operativas de reuniones de seguridad nacional. El mandatario justificó la edificación bajo el argumento de que el salón de fiesta funcionará en realidad como una cobertura física para blindar instalaciones críticas de gobierno.

Durante un recorrido técnico con periodistas este martes 19 de mayo de 2026, realizado directamente sobre la zona de obras en el jardín sur del complejo presidencial, Trump mostró especificaciones de ingeniería que incluyen cristales con grosores blindados y la distribución estratégica de los sistemas de aire acondicionado industrial. Frente a los reclamos de sus opositores, quienes acusan que la remodelación de la renovada Ala Este ignoró por completo los procesos tradicionales de revisión y fiscalización exigidos para cualquier edificio federal, el mandatario afirmó que la obra es prioritaria para la seguridad nacional y que sumará sistemas de telecomunicación segura y refugios antibombas.

La controversia escaló en el plano financiero, ya que el presidente estadounidense sostuvo de forma tajante que la construcción del salón de baile se pagará en su totalidad con fondos provenientes de recursos privados, asegurando que no se utilizará dinero del presupuesto público. El anuncio sobre el financiamiento externo se produce tras el intento fallido en el Senado de Estados Unidos —con mayoría de legisladores del partido republicano— de etiquetar e inyectar una bolsa de 1,000 millones de dólares específicos destinados a supuestas mejoras de seguridad e infraestructura dentro de la residencia oficial.

 El proyecto en el jardín sur integrará laboratorios de investigación, salas militares estratégicas y un hospital interno.

 El presidente asegura que la obra se costeará con capital privado tras el bloqueo de 1,000 millones de dólares públicos en el Senado.

 Críticos denuncian que la edificación evadió todos los filtros legales y de transparencia fijados para inmuebles federales.

La conversión de una sala de eventos en un búnker médico-militar evidencia la estrategia del ejecutivo para centralizar obras de gran escala en Washington, condicionando los permisos civiles a través de decretos de protección nacional.

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