Los implicados aprovecharon un descuido de los custodios para subir las escalinatas de la pirámide maya y terminaron rodeados por la seguridad.
El respeto al patrimonio histórico de México volvió a ser vulnerado en una de sus zonas arqueológicas más emblemáticas. Dos turistas de origen extranjero fueron detenidos de manera oficial en el estado de Yucatán tras haber sido captados en video mientras escalaban de forma ilegal el templo de Kukulkán, una estructura maya protegida donde el ascenso se encuentra estrictamente prohibido para todo el público.
De acuerdo con los testimonios recabados en el sitio, los involucrados aprovecharon un descuido momentáneo de los elementos de vigilancia para violar el perímetro de seguridad. Grabaciones difundidas por otros visitantes exhiben el momento exacto en que ambos hombres ignoran los letreros informativos que señalan la restricción de paso, avanzando a paso firme hacia arriba por las escalinatas principales de este monumento nacional. Los civiles alcanzaron la cima de la estructura prehispánica, realizaron una breve indagación en la parte superior y procedieron a descender con rapidez para intentar evadir las consecuencias de sus actos.
Sin embargo, el descontento social impidió su huida. Al llegar a la base de la pirámide, los dos extranjeros fueron rodeados e increpados por un grupo de turistas mexicanos, quienes les reclamaron energéticamente la falta de respeto a los reglamentos de conservación del patrimonio cultural de Chichén Itzá. Minutos más tarde, elementos de seguridad del recinto arqueológico interceptaron a los infractores para ponerlos bajo arresto definitivo por violar las leyes de protección de monumentos.
Dos visitantes de nacionalidad extranjera vulneraron la seguridad del templo de Kukulkán en Yucatán.
Los infractores subieron y exploraron la cima de la pirámide maya antes de descender de forma apresurada.
Turistas nacionales confrontaron a los implicados en la base del monumento previo a la intervención de los custodios.
El incidente vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de las zonas arqueológicas ante el comportamiento de los visitantes, demostrando que la presión de los ciudadanos y la respuesta de los guardias son la única barrera para castigar el daño a los monumentos del país.


