La comunidad universitaria exige la liberación de 1,500 millones de pesos para asegurar el pago de quincenas y prestaciones pendientes.
Trabajadores sindicalizados de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) concentrados en la Plazuela Rosales, frente al edificio Central en Culiacán, confirmaron el inicio de un paro de labores por tiempo indefinido a partir del lunes 29 de junio. La medida surge tras la falta de respuesta del Gobierno Federal para liberar los fondos necesarios destinados al pago de salarios y diversas prestaciones laborales.
El secretario general del Suntuas Sección Académicos, Samuel Jesús Castro Camacho, detalló que la suspensión de actividades abarcará las unidades académicas y administrativas de todo el estado. Esta decisión se tomó luego de que el pasado martes, el rector Jesús Madueña Molina se reuniera con autoridades federales para gestionar el capital sin obtener un resultado aprobatorio.
La comunidad universitaria reclama el otorgamiento de un apoyo por 1,500 millones de pesos. Este monto está destinado a la cobertura de quincenas atrasadas, primas vacacionales y seguros de vida, compromisos pactados luego de que la institución cumpliera con la Reingeniería Integral y la Reforma Laboral exigidas por la federación.
Isfa Bernabé Leal Salazar, secretario general del Suntuas Sección Administrativos, advirtió que la movilización de los 17 mil empleados directos pone en riesgo el cierre del ciclo escolar vigente y el comienzo del próximo periodo lectivo, impactando directamente la educación de cerca de 170 mil alumnos.
1,500 millones de pesos es el presupuesto que el sector universitario exige al Gobierno Federal para solventar adeudos de nómina y primas.
17,000 empleados de las secciones académica y administrativa detendrán formalmente sus actividades en las instalaciones de todo Sinaloa.
170,000 estudiantes de la Universidad Autónoma de Sinaloa resentirán la parálisis educativa en sus planteles.
El conflicto financiero arrastra a la máxima casa de estudios sinaloense a una suspensión total, dejando el destino del ciclo escolar en manos de una negociación presupuestal trabada en la capital del país.




