Sin empleo formal a los 65 años, retira piedras y tierra diariamente con pala y cubeta para sostener su hogar con la ayuda de automovilistas.
Desde hace seis años, el camino de terracería que conecta a Guamúchil con Angostura, en el municipio de Salvador Alvarado, Sinaloa, es el espacio de trabajo de Eduardo Velarde. A sus 65 años, armado con una cubeta y una pala, acude diariamente de 7:00 a 11:00 de la mañana para retirar piedras, tierra y tapar hoyos en la vialidad, con la finalidad de obtener cooperaciones voluntarias de los automovilistas que transitan por la zona.
La iniciativa de limpiar la vialidad por cuenta propia surgió ante la falta de oportunidades de empleo derivadas de su edad y la necesidad de generar ingresos para comprar alimento para él y su esposa. Aunque la labor no le fue requerida por ninguna autoridad o particular, el mantenimiento preventivo beneficia a cientos de conductores que utilizan el tramo de terracería.
Al inicio de sus labores en la vía, don Eduardo relata que la respuesta de los conductores era mínima. Con el tiempo y la constancia en el acondicionamiento del paso, los usuarios frecuentes comenzaron a reconocer el esfuerzo físico desplegado en la ruta, entregándole aportaciones económicas que representan el único ingreso para llevar comida a su hogar.
Las jornadas de cuatro horas matutinas bajo el sol o el frío se mantienen de manera ininterrumpida como la única alternativa de autoempleo para el habitante de Salvador Alvarado.
6 años consecutivos lleva Eduardo Velarde realizando el mantenimiento del camino de terracería.
7:00 a 11:00 horas es el horario diario en el que realiza la limpieza de la vialidad.
65 años de edad tiene don Eduardo, quien sostiene económicamente a su hogar conformado por dos personas.
El esfuerzo diario de Eduardo Velarde en la ruta Guamúchil-Angostura refleja las estrategias individuales de subsistencia frente a la falta de empleo para adultos mayores en la región.







