La delincuencia desvalija el patrimonio artístico del atrio parroquial en la alcaldía Cuauhtémoc para venderlo como chatarra.
La madrugada de este martes 7 de julio de 2026, la delincuencia golpeó el patrimonio artístico e histórico de la alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México. El sacerdote José de Jesús Aguilar denunció a través de sus plataformas digitales el robo de tres esculturas de bronce de gran formato y múltiples placas conmemorativas de metal que permanecían instaladas en el atrio de la parroquia de los Santos Cosme y Damián, conocida popularmente como la iglesia de San Cosme.
El intruso ejecutó el golpe tras brincar la reja perimetral de la iglesia de San Cosme. Al verse imposibilitado para extraer las piezas por la misma vía debido al elevado peso del bronce, el delincuente forzó los accesos rompiendo una cadena y un candado para abrir las puertas principales y huir con el cargamento. El párroco expuso en un video los pedestales vacíos y lamentó que el motivo detrás del atraco sea la fundición ilegal del metal para su venta inmediata como chatarra, ignorando el valor sociocultural de las obras.
Entre los bienes sustraídos destaca una escultura en homenaje a la pintora Remedios Varo, que integraba un espacio dedicado a su memoria y a la de Leonora Carrington, ambas antiguas residentes de esa zona de la Ciudad de México. Los ladrones también desprendieron dos esculturas de ángeles monumentales que cargaban a un niño, piezas dedicadas a los menores fallecidos por cáncer, así como la placa de un memorial destinado a las madres buscadoras con la leyenda “La patria llora por sus hijos” y otra dedicada al respeto animal.
El delincuente destruyó una cadena y un candado para poder sacar las pesadas piezas de bronce por el acceso principal.
Entre los objetos robados se encuentra una pieza artística en homenaje a la pintora Remedios Varo.
Las placas conmemorativas hurtadas incluyen el memorial dedicado a las madres buscadoras de desaparecidos.
La pérdida de estas piezas artísticas vulnera un espacio comunitario de memoria social en la capital del país, encendiendo las alarmas sobre el robo de metales en zonas históricas.






