Habitantes de Hidalgo denuncian que la inversión millonaria es solo discurso, mientras comunidades incomunicadas ven colapsar sus últimos puentes temporales.
La paciencia en la zona Otomí-Tepehua se agotó antes que el lodo de los caminos. Durante la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a la región de Tenango de Doria, lo que debió ser un acto de protocolo se transformó en un reclamo directo y frontal. Los pobladores, armados con lonas y cartulinas, irrumpieron en la agenda oficial para exigir la reconstrucción urgente de carreteras y puentes que la furia climática de octubre pasado borró del mapa.
El detonante de la indignación es el contraste entre el discurso oficial y la realidad física del suelo hidalguense. Mientras el Gobierno Federal anuncia inversiones que suenan a bonanza en las conferencias, los habitantes denuncian que las obras críticas no han iniciado. El ejemplo más crudo de esta parálisis es el puente de Zicatlan; hace apenas unos días, la instalación temporal que servía como único alivio para la comunidad colapsó ante las lluvias recientes, dejando a cientos de familias nuevamente aisladas.
Para Sinaloa, este escenario en Hidalgo resuena como una advertencia de lo que ocurre cuando la infraestructura se queda en el papel. En un estado como el nuestro, donde la conectividad entre las zonas serranas y los valles es vital para la economía agrícola y la seguridad, el reclamo de la zona Otomí-Tepehua subraya una verdad universal: un anuncio de inversión no sirve para cruzar un río. Los jóvenes y adultos que hoy demandan conectividad real entienden que la burocracia estatal suele ser más lenta que el deterioro de un camino bajo la lluvia.
La exigencia a Sheinbaum es clara: pasar de la planeación a la ejecución inmediata antes de que la próxima tormenta termine de aislar a los pueblos que hoy solo reciben promesas. La crisis en Hidalgo pone a prueba la capacidad de respuesta operativa del gobierno federal frente a desastres naturales que ya cumplieron medio año de antigüedad.
Datos Duros:
• Promesa estancada: Habitantes denuncian que las “inversiones millonarias” anunciadas no se reflejan en el inicio de obras de reconstrucción.
• Colapso reciente: El puente provisional de Zicatlan falló hace apenas unos días, agravando la crisis de comunicación en la zona.
• Tiempo perdido: Los daños originales se registraron desde octubre pasado, sumando más de seis meses sin soluciones definitivas para los caminos afectados.
El asfalto no se construye con boletines de prensa; en Hidalgo, la gente ya aprendió que las lonas de protesta llegan antes que las máquinas de obra.


