En un escrito donde renuncia a privilegios, Zambada García afirma que la vida criminal termina en destrucción, cárcel o muerte y se pone a disposición de las autoridades mexicanas.
Ismael “El Mayo” Zambada García reconoció que sus acciones causaron un daño grave e injustificable, aceptando de forma explícita una condena permanente sin solicitar beneficios ni tratos preferenciales. A través de una misiva difundida públicamente con su firma, el capataz declaró someterse con respeto a las decisiones e instituciones que lo juzgaron.
En el texto, Zambada García enfatizó que su responsabilidad con las consecuencias de sus actos se mantendrá de por vida. Asimismo, calificó como una mentira la idea de que la violencia y el crimen constituyan un camino de poder o éxito, advirtiendo a la juventud que dicho estilo de vida carece de futuro.
Respecto a su situación legal con su país de origen, el firmado subrayó su condición de ciudadano mexicano y reconoció la legitimidad de las autoridades de México para aplicar la ley de forma soberana. Añadió que, en caso de que el gobierno mexicano determine que deba cumplir parte de su condena en territorio nacional, se someterá sin condiciones ni expectativas a lo que resuelvan las instituciones competentes.
Reconocimiento explícito: Afirma asumir plena responsabilidad por el daño grave ocasionado y rechaza cualquier tipo de trato especial o privilegio.
Mensaje sobre el crimen: Declara que su vida es prueba de que el narcotráfico solo conduce a la destrucción, la cárcel o la muerte.
Disposición ante México: Acepta someterse a las decisiones de las autoridades mexicanas si estas determinan que continúe su castigo en dicho país.
La postura vertida en el documento fija un reconocimiento de culpabilidad definitivo ante los tribunales e instituciones que dictaron sentencia sobre sus actos.







