La crisis política en Sinaloa abre la puerta al diputado federal, quien oficializa su intención de competir por la gubernatura en 2027 aprovechando “el desgaste del proyecto oficialista”.
El diputado federal Mario Zamora Gastélum ha formalizado su aspiración para contender nuevamente por la gubernatura de Sinaloa, buscando posicionarse como la principal figura de oposición en un momento crítico para la administración estatal. Tras el colapso mediático y político que rodea al gobernador Rubén Rocha Moya y su partido, derivado de las investigaciones federales y la inestabilidad en la seguridad del estado, en el bloque opositor buscan reorganizar sus piezas.
Zamora, quien ya compitió en 2021, apuesta por un discurso de “rescate institucional” frente a lo que califica como un vacío de poder que ha dejado a los sinaloenses a merced de la incertidumbre.
La estrategia de Zamora no solo apunta al relevo generacional, sino a capturar el voto de castigo de una ciudadanía agotada por los enfrentamientos internos de Morena. El diputado del PRI busca aglutinar no solo a la vieja guardia, sino a sectores empresariales y juveniles que vean en la situación actual un freno al desarrollo económico de la entidad.
Punto de quiebre: Mario Zamora busca la candidatura por segunda ocasión, aprovechando la crisis interna de Morena en Sinaloa.
El destape se da tras los constantes cuestionamientos y presiones políticas sobre la administración de Rocha Moya.
Estrategia opositora: El PRI y sus aliados buscan un frente común que capitalice el descontento social por la inseguridad y la opacidad institucional.
El tablero político de Sinaloa se sacude: Zamora huele la debilidad del oficialismo y se lanza al ataque antes de que el guion de la sucesión se escriba en Palacio Nacional.


