El organismo municipal activa un operativo de mantenimiento crítico ante la llegada de las lluvias, mientras advierte que las conexiones ilegales en los hogares amenazan con colapsar el drenaje de la ciudad.
La estabilidad sanitaria de la capital sinaloense se encuentra bajo un estricto programa de mantenimiento preventivo. Con la cercanía de la próxima temporada de lluvias, la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán (Japac) inició el despliegue de brigadas técnicas para ejecutar labores de limpieza profunda en 27 cárcamos de aguas residuales estratégicos, los cuales se encuentran distribuidos en diferentes sectores de la ciudad.
El operativo busca anticiparse a los severos incrementos de flujos pluviales que año con año ponen a prueba la resistencia del municipio. Los trabajos preventivos se concentran en optimizar mecánicamente los equipos de bombeo y asegurar el flujo correcto en toda la red de drenaje sanitario, disminuyendo de forma directa la posibilidad de fallas operativas mecánicas, derrames contaminantes y colapsos estructurales cuando el volumen de agua rebase los niveles habituales de conducción.
Sin embargo, la autoridad del agua enfatizó que el éxito de estas maniobras no depende únicamente de la ingeniería municipal. La Japac emitió una alerta a los habitantes y comerciantes de Culiacán para que inspeccionen sus instalaciones y verifiquen que las descargas de agua de lluvia no estén conectadas de manera indebida al sistema de drenaje sanitario. Durante las tormentas, esta práctica satura por completo las tuberías de alcantarillado, lo que genera una presión hidráulica que deriva en el brote inmediato de aguas negras en la vía pública, patios y al interior de los domicilios.
Asimismo, la paramunicipal urgió a la población a frenar el uso del sanitario y las alcantarillas como depósitos de basura. El organismo reportó que las obstrucciones más graves y recurrentes que dañan los sistemas de bombeo son provocadas por la acumulación de pañales, toallas húmedas, preservativos, grasas de cocina y aceites, elementos que solidifican el paso del agua y ponen en riesgo la salud pública de los sectores afectados durante las contingencias climáticas.
La intervención preventiva abarca un total de 27 cárcamos de aguas residuales distribuidos en diferentes sectores de la ciudad de Culiacán.
Las conexiones indebidas de descargas pluviales domésticas al drenaje sanitario son identificadas como la causa principal de sobrecargas y brotes de aguas negras.
Desechos sólidos como pañales, toallas húmedas, preservativos y aceites encabezan la lista de materiales que obstruyen los equipos de bombeo municipales.
Las labores de desazolve de la Japac intentan levantar un muro de contención contra las inundaciones sanitarias en Culiacán, dejando la responsabilidad final en una ciudadanía llamada a desconectar sus bajantes pluviales y a erradicar el desecho de materiales sólidos en el alcantarillado.


