Mientras el gobernador Gavin Newsom despliega fondos de emergencia contra los desechos químicos y gases venenosos, la exigencia de una solución permanente escala de manera directa hacia la administración de Donald Trump.
El gobernador de California, Gavin Newsom, anunció el despliegue de 46 millones de dólares en fondos estatales destinados a combatir la severa crisis de contaminación transfronteriza en el río Tijuana. La millonaria inyección financiera busca contener el flujo descontrolado de aguas residuales sin tratar, basura y químicos industriales que impactan la frontera entre México y Estados Unidos, afectando de manera crítica a las comunidades latinas de bajos ingresos en el condado de San Diego y zonas colindantes.
Los recursos provienen de la Proposición 4, una medida de bonos por 10 mil millones de dólares aprobada por los votantes en 2024. Estos fondos se distribuirán a través de subvenciones competitivas orientadas a desarrollar proyectos que disminuyan los niveles de bacterias, remuevan desechos sólidos y mitiguen los riesgos de salud pública. La problemática ha alcanzado niveles de emergencia sanitaria tras reportes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades sobre la emisión de sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico emanado de las aguas negras capaz de erosionar neuronas nasales y detonar crisis asmáticas crónicas.
De acuerdo con datos de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, la zona ha recibido más de 378 mil millones de litros de descargas contaminantes desde 2018. El panorama se complica debido a que la infraestructura actual se encuentra rebasada por el crecimiento demográfico de Tijuana y los residuos de fábricas que, en gran medida, pertenecen a corporaciones estadounidenses. Ante la magnitud del daño ambiental y sanitario, Newsom urgió de manera directa al gobierno de Trump a asumir su responsabilidad moral e intervenir con financiamiento federal definitivo para la reparación y ampliación de las plantas de tratamiento compartidas.
Más de 378 mil millones de litros de aguas residuales e industriales sin tratar han colapsado el río Tijuana desde el año 2018.
Al menos el 40 por ciento de los 46 millones de dólares se destinará obligatoriamente a las comunidades más golpeadas por la polución.
Las emanaciones de sulfuro de hidrógeno en la zona costera provocan dolores de cabeza, náuseas, tos e irritación de piel y ojos.
La asignación económica de California mitiga de forma temporal un foco de infección binacional, pero la resolución de fondo permanece suspendida en el tablero político de la infraestructura federal.


