El Senasica confirma el primer caso activo en un perro dóberman, activando un cerco epidemiológico para evitar que el parásito se propague fuera de la capital.
La pesadilla sanitaria del ganado y las mascotas ha cruzado una frontera inesperada. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) confirmó este miércoles el primer caso de gusano barrenador en la Ciudad de México. El protagonista de esta alerta es un perro de la raza dóberman, ubicado en la alcaldía Tlalpan, cuyo reporte fue recibido el pasado 26 de abril. Aunque las autoridades insisten en que se trata de un evento aislado, la aparición de este parásito en un entorno urbano pone en jaque los protocolos de vigilancia agroalimentaria.
El gusano barrenador no es un visitante cualquiera; se trata de una larva que se alimenta de tejido vivo, causando lesiones graves y, en casos desatendidos, la muerte. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que, hasta el momento, no se han detectado contagios secundarios. Atribuyen la contención a las condiciones climáticas y la altura de la capital, factores que dificultan la reproducción masiva de la mosca responsable, pero el caso se mantiene activo y bajo observación estricta.
Para Sinaloa, este reporte es una señal de alarma que no debe ignorarse. Como estado líder en producción ganadera y con una alta densidad de mascotas, la llegada del parásito a la Ciudad de México obliga a reforzar las inspecciones en el traslado de animales desde el centro hacia el noroeste del país. El Senasica ya implementó la desinfección de la vivienda afectada y un rastreo exhaustivo en las zonas aledañas a Tlalpan para descartar cualquier brote que pudiera viajar en el transporte de carga o pasajeros.
Datos Duros:
• Paciente cero: Un perro dóberman detectado en la alcaldía Tlalpan.
• Estado del brote: Caso activo bajo investigación retrospectiva y prospectiva del Senasica.
• Protocolo: Desinfección de vivienda, rastreo en zonas aledañas y refuerzo de vigilancia epidemiológica.
El barrenador ya está en la capital. Lo que hoy es un caso aislado, mañana podría ser una crisis si no se blinda el flujo de animales hacia estados ganaderos como Sinaloa.


