El regidor Abel Sarmiento documentó la contaminación del Canal Cahuinahua, donde el agua presenta color blanquecino, olores fétidos y denuncias por más de 15 casos de hepatitis.
Un severo foco de contaminación en el Canal Cahuinahua mantiene en emergencia sanitaria a los habitantes de las comunidades de Cahuinahua y La Palma, Charay, en el municipio de El Fuerte, Sinaloa. La crisis se agrava debido a que las bombas que abastecen de agua para consumo humano continúan extrayendo el líquido de una afluencia directamente conectada con el canal contaminado, desencadenando graves afectaciones en la población local.
Durante una inspección en la zona, el regidor Abel Sarmiento Carabeo, presidente de la Comisión de Salud del Cabildo de El Fuerte, constató el deterioro ambiental del cuerpo de agua, el cual despide un fuerte olor a putrefacción y muestra una evidente coloración blanquecina. Pobladores de la zona, entre ellos Lupita Avilés y Wendy Barreras, reportaron que el impacto del agua fétida se extiende al uso cotidiano, impregnando la ropa y afectando con mayor severidad a los niños.
La emergencia médica ya registra consecuencias directas en la salud pública. Vecinos confirmaron la detección de más de 15 casos de hepatitis, sumados a padecimientos cutáneos como ampollas y sarpullidos. Ante la falta de soluciones de fondo por parte del alcalde Gildardo Leyva Ortega —señalada por el comisario municipal Carlos Gómez—, los habitantes advierten sobre posibles nuevos bloqueos carreteros como medida de protesta. La trayectoria de la contaminación amenaza con extenderse a las localidades de El 16, El Parnaso, Jahuara I, El Carricito, Ranchito, Cruz Pinta, Higuera de los Natoches, Las Líneas y eventualmente al municipio de Ahome.
- 15+ casos de hepatitis documentados por vecinos de Cahuinahua y La Palma junto con afecciones cutáneas.
- 10+ comunidades en riesgo directo por el curso del agua contaminada entre El Fuerte y Ahome.
- 1 inspección de Cabildo encabezada por Abel Sarmiento confirmó el agua blanquecina y fétida en el canal.
La inacción de las autoridades locales empuja a la población a consumir agua de una fuente putrefacta, convirtiendo un problema de infraestructura en una crisis de salud pública que requiere intervención federal inmediata.







