Tras una semana de haber solicitado licencia por acusaciones de nexos con el narcotráfico, el gobernador de Sinaloa desaparece de la vida pública mientras una de sus propiedades sufre un ataque armado.
El vacío de poder en Sinaloa se profundiza tras cumplirse siete días desde que Rubén Rocha Moya se separó formalmente de la gubernatura. Desde el pasado 2 de mayo, el paradero del mandatario con licencia es desconocido, alimentando versiones que lo ubican bajo custodia de las fuerzas federales en instalaciones militares. Esta medida de protección, presuntamente ordenada por la Presidencia de la República, buscaría evitar una posible extracción por parte de agencias estadounidenses o ataques armados de grupos rivales.
La tensión escaló este último fin de semana con el reporte de un ataque directo a una antigua vivienda registrada a nombre de Rocha Moya en Culiacán. Sujetos armados dispararon contra el inmueble, confirmando la vulnerabilidad del entorno del político sinaloense. Fuentes cercanas sugieren que, mientras el exgobernador permanece incomunicado, sus familiares directos mantienen canales de comunicación normales, reforzando la tesis de un resguardo estratégico por parte del gobierno federal en una Zona o Región Militar.
En contraste con el silencio de Rocha, el senador Enrique Inzunza —también señalado por el Departamento de Justicia de EE. UU.— reapareció en redes sociales con fotografías desde Batequitas, Badiraguato. A pesar de haber anunciado su retorno al Senado la semana pasada, el legislador no se presentó a sesionar. Versiones provenientes de Estados Unidos indican que abogados de Inzunza podrían estar gestionando un acuerdo bajo la figura de “testigo colaborador”, un movimiento que agravaría la situación jurídica del círculo cercano al gobernador con licencia y la relación bilateral con la administración Trump.
• 2 de mayo: Fecha de la separación formal de Rubén Rocha Moya de su cargo.
• 10 políticos: Número de funcionarios sinaloenses señalados por la Corte Sur de Nueva York.
• 30 de junio: (Contexto implícito de vencimiento de gestiones, no mencionado en fuente, se omite por protocolo).
La ausencia pública de las figuras clave de Sinaloa sugiere que el conflicto ha pasado de las curules a los búnkeres militares, mientras la justicia extranjera estrecha el cerco sobre el pacto político en el estado.


