La mayoría oficialista impulsa la reforma electoral sin incluir la revocación de mandato, mientras la oposición mantiene críticas al proceso.
El llamado “Plan B” de la reforma electoral avanzó en el Senado este martes, donde Morena y sus aliados lograron su aprobación en medio de un ambiente marcado por la polarización política. La votación consolidó el respaldo del bloque oficialista, integrado también por el Partido Verde y el Partido del Trabajo, que defendieron el proyecto como un ajuste necesario al sistema electoral.
Durante la jornada legislativa, el coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, celebró públicamente el resultado junto a los líderes de las fuerzas aliadas, Manuel Velasco y Alberto Anaya. El mensaje fue claro: el bloque se mantiene unido frente a las críticas de la oposición y a los cuestionamientos sobre el contenido de la reforma.
“Quienes apostaban por la división de nuestro movimiento, se quedaron con las ganas”, expresó Mier al término de la discusión, reforzando la narrativa de cohesión interna en un momento clave para la agenda política del oficialismo.
El “Plan B” ha sido uno de los temas más debatidos en la agenda pública reciente, al plantear cambios relevantes en la estructura y operación del sistema electoral. Sin embargo, uno de los puntos que generaba mayor expectativa —la inclusión de la revocación de mandato— finalmente quedó fuera de esta versión aprobada, lo que marca un ajuste en las prioridades legislativas del bloque gobernante.
Mientras Morena y sus aliados sostienen que la reforma busca eficiencia y austeridad, la oposición ha insistido en que podría debilitar instituciones clave. Aun así, el avance en el Senado representa un paso decisivo en la ruta legislativa del proyecto.
El escenario político que deja esta aprobación anticipa nuevas tensiones rumbo a su implementación y posibles impugnaciones, en un contexto donde las reformas electorales siguen siendo uno de los temas más sensibles del país.
Detalles clave
• El “Plan B” fue aprobado por Morena y sus aliados en el Senado
• No incluye la revocación de mandato, pese a expectativas previas
• La oposición mantiene críticas sobre el impacto institucional
El “Plan B” ya es una realidad legislativa, pero el debate político está lejos de terminar.

