El 70% de la población canina en el país vive en las calles, mientras las donaciones a los centros de rescate han caído un 60% tras la pandemia.
El abandono animal en México se consolidó como una crisis de salud pública y bienestar tras registrar un incremento del 20 por ciento anual desde la pandemia de la COVID-19. De acuerdo con el Refugio Omeyocan, ubicado en San Miguel Ajusco, al sur de la Ciudad de México, la nación encabeza este fenómeno en América Latina con un acumulado cercano a los 18 millones de canes sin hogar que sufrieron el rechazo directo de sus antiguos dueños.
La directora del centro de rescate, Dhamar Bonilla, citó estimaciones del Congreso de la Ciudad de México que indican que alrededor de 500 mil perros y gatos son abandonados anualmente en la capital. Por su parte, la Asociación de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies de México calcula que de los 28 millones de perros que existen en todo el territorio nacional, el 70 por ciento vive actualmente en la vía pública.
La problemática se extiende a escala continental, donde México, Brasil y Argentina suman más de 50 millones de perros callejeros, según reportes de la firma Boehringer Ingelheim. La ola de desprotección ha impactado directamente la operatividad de los albergues. En el caso de Omeyocan, que alberga a cerca de 500 perros y 20 gatos, la capacidad de atención lleva una década estancada por el ingreso incesante de nuevos especímenes, a la par de una caída del 60 por ciento en los donativos económicos que recibían antes de la crisis sanitaria.
Fundado como iniciativa ciudadana a finales de los noventa y consolidado como asociación civil en 2010, el albergue promueve la tenencia responsable ante una emergencia que supera la infraestructura disponible de los refugios del país.
Cerca de 18 millones de perros sufren abandono directo en México.
El 70% de los 28 millones de perros en el país sobreviven en la calle.
Los donativos para refugios como Omeyocan cayeron un 60% tras la pandemia de COVID-19.
Las cifras confirmadas reflejan que la falta de responsabilidad en la tenencia de mascotas convirtió el fenómeno del abandono en un problema sanitario urgente en las principales urbes del país.

