Una denuncia por salarios inferiores al mínimo legal enturbia el lanzamiento de las camisetas bordadas a mano para el Mundial de fútbol.
La pasarela comercial del torneo mundialista se ha topado con una severa resistencia social en las comunidades originarias del país. Lo que inició como una alianza de indumentaria textil de alta gama entre la transnacional Adidas y la marca mexicana Someone Somewhere, hoy enfrenta acusaciones de precarización laboral. El mes pasado se lanzaron las camisetas oficiales de la selección de México bordadas por 150 mujeres nahuas en el pueblo de Naupan; sin embargo, la difusión de las condiciones de remuneración económica detonó una controversia que requirió la intervención directa de las autoridades federales en la sierra.
El conflicto escaló de forma masiva tras los señalamientos de la activista Luz Valdez a través de plataformas digitales. La influente expuso ante sus 1.3 millones de seguidores que las transnacionales cobraron más de 200 dólares por cada prenda —alcanzando precios de hasta 285 dólares— mientras pagaban un monto de 36 pesos (2.06 dólares) por hora a las creadoras del diseño. Dicha tarifa se ubica un 9 por ciento por debajo del salario mínimo establecido por la ley en México. Adicionalmente, la denuncia sostiene que las corporaciones prohibieron a las trabajadoras aplicar sus métodos tradicionales de costura, obligándolas a adoptar destrezas contemporáneas ajenas a su identidad cultural.
La presión mediática forzó el despliegue del aparato institucional. El pasado 31 de mayo de 2026, una comitiva gubernamental encabezada por Marina Núñez Bespalova, alta funcionaria de la Secretaría de Cultura, arribó al centro cultural de Naupan, comunidad de 2,000 habitantes situada a más de 1,500 metros sobre el nivel del mar. Durante la asamblea comunitaria, la funcionaria criticó a las empresas que se enriquecen a costa del valor artesanal y ofreció programas públicos de capacitación técnica para suprimir la dependencia de intermediarios corporativos en el sector.
A pesar de las pláticas oficiales encaminadas a propiciar ventas directas sin corporativos de por medio, el apremio económico prevalece en las montañas centrales del país. Al concluir el mitin oficial con el personal de la Secretaría de Cultura, decenas de costureras nahuas abandonaron el recinto para reintegrarse de inmediato a las mesas de costura y continuar con el bordado de las camisetas deportivas que la selección utilizará durante la justa que arranca esta semana.
La colaboración para el Mundial involucró la contratación de 150 artesanas indígenas nahuas residentes en el pueblo de Naupan.
Las piezas de colección se comercializaron rápidamente en el mercado internacional a precios de entre 200 y 285 dólares.
La denuncia pública señala pagos de 36 pesos por hora de labor, un equivalente 9% menor al salario mínimo general del país.
El debate entre el beneficio económico inmediato y la preservación digna de los conocimientos ancestrales permanece abierto en las comunidades de la sierra, evidenciando los vacíos de equidad que persisten cuando las industrias globales de consumo masivo absorben los elementos de la identidad mexicana.

