La Comisión Nacional del Agua (Conagua) confirmó el arranque del fenómeno climático que, sumado a un potencial ciclón y a la onda tropical 18, detonará lluvias torrenciales a corto plazo.
El lunes 13 de julio arrancó oficialmente el monzón mexicano, un fenómeno climático extremo que promete mitigar la sequía en el noroeste de México, pero que también activa alertas por la intensidad de sus precipitaciones. De acuerdo con el reporte oficial de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), los efectos de este sistema se mantendrán activos de forma ininterrumpida hasta el próximo mes de septiembre.
La interacción de los vientos cálidos y fríos provenientes del océano Atlántico, el golfo de México, el Pacífico y el golfo de California genera una convergencia crítica. La mecánica de este sistema provoca un cambio drástico en el clima habitual. Aunque las lluvias derivadas del monzón se caracterizan por ser torrenciales y de corta duración, su impacto geográfico está focalizado. Las autoridades del Gobierno de México identificaron a Sinaloa, Sonora, Chihuahua y Durango como los estados que registrarán las mayores afectaciones y el volumen más alto de agua.
El panorama meteorológico nacional para esta primera quincena de julio se torna aún más complejo. El inicio del monzón coincide temporalmente con la evolución de un potencial ciclón tropical detectado en las costas del estado de Guerrero y el avance de la onda tropical número 18. Esta combinación de tres sistemas simultáneos extenderá el temporal de fuertes lluvias hacia el noreste —donde se absorberá la humedad del golfo de México— y cubrirá prácticamente la mayor parte del territorio mexicano. El fenómeno es parte de un ciclo mayor que inició desde el pasado mes de mayo con la apertura oficial de la temporada de huracanes.
El monzón mexicano inició formalmente el lunes 13 de julio y su conclusión está proyectada para septiembre.
Cuatro estados concentran el impacto directo: Sinaloa, Sonora, Chihuahua y Durango enfrentan lluvias torrenciales de corta duración.
Tres fenómenos operan en simultáneo durante la primera quincena de julio: el monzón, la onda tropical 18 y un potencial ciclón en Guerrero.
El noroeste de México entra en un periodo crítico donde la mitigación de la sequía y el peligro de las tormentas torrenciales convivirán en un delicado equilibrio meteorológico hasta septiembre.

