Mientras 8 de cada 10 hombres delegan el cuidado de los hijos, el 65% de las emprendedoras asume la crianza directa, sumando 29 horas semanales de trabajo no remunerado.
En el marco del Día de las Madres, líderes del sector empresarial en México alzaron la voz para visibilizar la brecha de género que persiste en la alta dirección. Heidi Osuna, Mariel Duayhe y Tai Cornejo, figuras clave en consultoría, gestión deportiva y publicidad, coincidieron en que el éxito profesional de las mujeres en el país sigue dependiendo de redes de apoyo informales ante la ausencia de un sistema de cuidados equitativo.
Heidi Osuna, socia directora de Enkoll, destacó que tres de cada cuatro emprendedoras en México son madres, lo que las obliga a gestionar agendas cruzadas bajo una carga desigual. Según los datos presentados, las mujeres dedican 29 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados, mientras que los hombres solo destinan 12. Esta diferencia de 17 horas equivale a media jornada laboral adicional que las mujeres absorben de forma invisible, restando tiempo a su desarrollo profesional o descanso.
Por su parte, Tai Cornejo subrayó que el reto psicológico más grande es el sentimiento de culpa derivado de la falta de horarios fijos en el emprendimiento. En el ámbito de la diversidad, Mariel Duayhe compartió los desafíos de la maternidad homoparental, enfatizando que la organización extrema y la crianza “en tribu” —con apoyo de abuelas y amigas— han sido fundamentales para mantener su carrera en el management deportivo. Las empresarias concluyeron que la flexibilidad laboral no es un lujo, sino una condición necesaria para que la maternidad y el liderazgo dejen de ser una carrera de resistencia en una sociedad que aún delega el cuidado mayoritariamente en la mujer.
• 29 horas: Tiempo semanal que dedican las mujeres al trabajo no remunerado frente a 12 horas de los hombres.
• 65% de emprendedoras: Mujeres que asumen directamente el cuidado de sus hijos sin delegarlo.
• 3 de cada 4: Proporción de mujeres emprendedoras en México que desempeñan el rol de madres.
La transformación del liderazgo en México no vendrá solo de las cuotas de género, sino de una corresponsabilidad real que libere a las directivas de la exclusividad en la crianza.

