Aunque el Inegi reporta un alivio macroeconómico por la caída en energéticos y productos agrícolas, el costo de las rentas y los alimentos preparados mantiene elevados los precios rígidos.
El reporte oficial del Índice Nacional de Precios al Consumidor calculado por el Inegi estableció que la inflación general en México descendió al 3.94% anual. A pesar de este indicador macroeconómico positivo, la percepción de la ciudadanía es que el dinero rinde cada vez menos al momento de solventar los gastos cotidianos. Esta disparidad se origina debido a que el componente subyacente de la economía, el cual agrupa los precios más rígidos y estables a mediano plazo, se mantiene elevado en una tasa del 4.19% anual, afectando directamente al sector de servicios y vivienda.
Sofía Ramírez Aguilar, directora de la organización México, ¿cómo vamos?, precisó que el descenso de la inflación general no se traduce en un abaratamiento de la vida, sino en un alivio temporal provocado por la inflación no subyacente. Este rubro volátil cayó 1.65% respecto al mes anterior, situándose en 3.10% anual gracias a la reducción en los costos de productos como el tomate verde, el huevo, el pepino, el gas doméstico natural y las tarifas de electricidad. No obstante, los gastos fijos y más pesados para el presupuesto de las familias mexicanas continúan en una racha de incrementos persistentes.
El desglose de los datos de mayo revela que el rubro de restaurantes y alojamiento encabeza las alzas con un aumento anual del 6.69%, seguido por los seguros y servicios financieros con un 6.36%. Asimismo, los servicios educativos a través de las colegiaturas crecieron un 5.90% y el sector de la salud registró un alza del 5.00%, sumado a la presión constante en el arrendamiento de inmuebles y el transporte público y privado. Ante este escenario, la especialista señaló que la política monetaria de tasas de interés altas aplicada por Banxico aún requiere tiempo para enfriar los precios subyacentes, por lo que mayo y junio se perfilan como periodos necesarios para reestructurar las finanzas personales y priorizar alternativas de ahorro fijo.
La inflación general en México se ubicó en 3.94% anual, pero los precios rígidos de la inflación subyacente se resisten a bajar y marcan un 4.19%.
El encarecimiento anual en los servicios está liderado por restaurantes y alojamiento (+6.69%), seguros (+6.36%) y colegiaturas (+5.90%).
La inflación no subyacente bajó un 1.65% mensual debido al descenso de precios en el huevo, electricidad, gas natural, tomate verde y pepino.
El desfase entre las cifras oficiales y el gasto real confirma que la estabilidad financiera de los hogares mexicanos sigue bajo la presión de los servicios básicos indispensables, postergando un alivio económico directo en el consumo diario.

