Un estudio científico encontró que los perros que viven cerca del frente de guerra en Ucrania están cambiando físicamente y en su comportamiento para sobrevivir.
La guerra en Ucrania no solo ha transformado ciudades, comunidades y ecosistemas. También está cambiando a los animales que viven en medio del conflicto.
Un estudio científico reciente reveló que los perros callejeros que habitan cerca de las zonas de combate están desarrollando rasgos más cercanos a los de sus ancestros salvajes, como los lobos.
La investigación, publicada en la revista Evolutionary Applications, analizó a 763 perros en distintas regiones de Ucrania, incluyendo áreas cercanas al frente de batalla y zonas relativamente más seguras.
Los científicos compararon características físicas, salud y comportamiento para entender cómo el conflicto está influyendo en la evolución de estas poblaciones animales.
Los resultados muestran un patrón claro: en las zonas de guerra sobreviven más los perros con rasgos considerados “salvajes”.
Son animales más pequeños, con orejas erguidas, hocicos más largos y cuerpos más ligeros. Estas características, comunes en los lobos, parecen ofrecer ventajas en entornos donde escasea la comida y abundan riesgos como explosiones, minas o destrucción urbana.
Los investigadores explican que el fenómeno no es una mutación genética nueva, sino un proceso acelerado de selección natural. En condiciones extremas, los animales que no logran adaptarse —por tamaño, salud o morfología— simplemente no sobreviven. Con el tiempo, esto reduce la diversidad de rasgos físicos en las poblaciones cercanas al conflicto.
El estudio también detectó cambios en el comportamiento. En lugar de vivir de forma aislada en entornos urbanos, muchos perros ahora forman grupos o jaurías para buscar alimento y defender territorio, una estrategia típica de animales salvajes.
Para los científicos, el hallazgo revela un efecto poco estudiado de las guerras modernas: su impacto en la fauna urbana. Los perros, al estar estrechamente ligados a la vida humana, funcionan como una especie “indicadora” de cómo el conflicto altera rápidamente los ecosistemas.
Incluso una especie tan adaptada a convivir con humanos puede cambiar cuando el entorno se vuelve hostil.
Detalles clave
• El estudio analizó 763 perros en varias regiones de Ucrania
• Los ejemplares cerca del frente tienden a ser más pequeños y con rasgos “salvajes”
• Los cambios se explican por selección natural acelerada en condiciones extremas
La guerra cambia territorios, pero también transforma la vida que intenta sobrevivir en ellos.


