La Cámara de Diputados avaló la reforma constitucional impulsada por Ricardo Monreal con 307 votos a favor, desatando acusaciones de la oposición sobre una posible “arbitrariedad”.
La mañana de este jueves 28 de mayo, la Cámara de Diputados aprobó en lo general y en lo particular la reforma electoral que permitirá anular elecciones ante cualquier intervención extranjera. El dictamen, impulsado por el diputado de Morena, Ricardo Monreal Ávila, fue avalado con 307 votos a favor, 127 en contra y una abstención tras una sesión que se prolongó por más de 15 horas de discusión. La iniciativa ya fue remitida a la Cámara de Senadores para su análisis inmediato en comisiones.
La modificación plantea adicionar el inciso D al artículo 41 de la Constitución Federal. Bajo este nuevo criterio, un proceso electoral se declarará nulo cuando se compruebe la intervención de individuos, organizaciones o gobiernos extranjeros con la intención de influir en las preferencias o en los resultados de las votaciones. Monreal justificó la medida como un blindaje necesario para proteger los procesos democráticos y la soberanía de México frente a injerencias externas detectadas en otros países de la región.
Sin embargo, el bloque opositor reclamó una profunda ambigüedad en los términos aprobados. La diputada del PRI, Nadia Navarro Acevedo, acusó que el concepto de “intervención” es laxo y podría transformarse en un pretexto político para invalidar triunfos legítimos. Asimismo, desde el sector académico, el jurista e investigador de la UNAM, Javier Martín Reyes, alertó que la redacción es “tan amplia como peligrosa”, calificando la reforma como un cheque en blanco para la arbitrariedad judicial al bastar la sola “intención de influir” para tirar una elección.
307 votos a favor, 127 en contra y una abstención respaldaron el dictamen en el Palacio Legislativo.
Más de 15 horas de debate precedieron la aprobación formal de la reforma constitucional en comisiones y pleno.
Adición al artículo 41 de la Constitución para establecer explícitamente la nulidad por intromisión extranjera.
La aprobación abre un escenario inédito en la legislación electoral mexicana, trasladando ahora el choque de posturas al Senado de la República.

