El Servicio Sismológico Nacional confirmó que el proceso de reacomodo de rocas mantiene bajo alerta sísmica al centro y norte del estado tras el movimiento telúrico.
El estado de Sinaloa registra una intensa secuencia sísmica tras el temblor de magnitud 6.1 en la escala de Richter que sacudió la región norte hace dos días. El Servicio Sismológico Nacional reportó este jueves 2 de julio de 2026 que el fenómeno ha desencadenado un total de 47 réplicas, manteniendo en constante monitoreo las estructuras geológicas de la zona. Las repercusiones de este movimiento se han percibido con fuerza variable en diversas localidades de las regiones norte y centro de la entidad.
De acuerdo con el reporte histórico del organismo científico, el sismo principal ocurrió el pasado martes 30 de junio a las 12:45 horas (tiempo de Sinaloa), ubicando su epicentro exactamente a 116 kilómetros al suroeste de Guasave, con una profundidad focalizada de apenas cinco kilómetros bajo el fondo marino. Entre la cadena de eventos subsecuentes provocada por la liberación de energía, los sismólogos identificaron una réplica mayor que alcanzó una magnitud de 4.9, encendiendo las alertas de las corporaciones locales.
Especialistas del organismo técnico explicaron que el origen del sismo se debió a una falla de rumbo, mecanismo en el cual bloques de roca subterráneos experimentan un desplazamiento de tipo horizontal. Esta fricción ocurre directamente en la zona de contacto entre las placas tectónicas del Pacífico y América del Norte, estructuras que registran una tasa de movimiento constante de entre 41 y 54 milímetros por año. Las autoridades advirtieron que el proceso de reacomodo de los materiales rocosos continuará provocando movimientos perceptibles durante los próximos días.
El sismo principal de magnitud 6.1 se registró a 116 kilómetros al suroeste de Guasave con una profundidad de 5 kilómetros.
El Servicio Sismológico Nacional contabilizó un total de 47 réplicas sísmicas hasta este jueves 2 de julio de 2026.
La réplica de mayor intensidad registrada tras el evento principal alcanzó una magnitud de 4.9 en la escala de Richter.
La constante actividad sísmica en el golfo confirma la vulnerabilidad geológica de la costa sinaloense ante el desplazamiento de las placas tectónicas, obligando a mantener los protocolos de seguridad civil activos.

