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El T-MEC bajo presión por aguas negras: Estados Unidos exige frenar el colapso ambiental en el río Tijuana

Las descargas de aguas residuales sin tratar que cruzan la frontera hacia California desatan alertas de salud y tensiones diplomáticas en la antesala de la revisión comercial.

Las presiones políticas de las autoridades de Estados Unidos hacia México se han incrementado en las últimas semanas ante la proximidad de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El motivo de la disputa es el flujo diario de miles de litros de aguas negras sin tratar que atraviesan la frontera a través del río Tijuana, impactando de forma directa en el estuario de Tijuana, ubicado en suelo estadounidense y considerado el humedal costero más grande del sur de California.

El origen del problema radica en el acelerado desarrollo demográfico de Tijuana, Baja California, cuya infraestructura de saneamiento fue superada por el volumen de residuos urbanos. Actualmente, la ciudad alberga a 2.2 millones de habitantes. Las descargas irregulares de fraccionamientos residenciales ubicados en las cañadas y de zonas industriales confluyen en el río junto con las aguas tratadas del Arroyo Alamar, que provienen desde los límites con Tecate. Aunque la Estación de Bombeo de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) busca desviar las corrientes residuales hacia la planta tratadora de San Antonio de los Buenos y el cárcamo de Punta Bandera, el sistema es insuficiente. Hernando Durán, director de Tijuana Verde, detalló que dicha planta posee una capacidad límite de 1,500 litros por segundo; cualquier excedente continúa su curso natural hacia territorio estadounidense o es conducido al mar mediante un emisor terrestre de 3.7 kilómetros y un emisor submarino de 5.6 kilómetros. Laurie Lynn Silvan, fundadora del Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental, A.C., remarcó que la raíz de esta crisis responde a deficiencias en el ordenamiento territorial y la gobernanza local.

Los efectos sanitarios se extienden a las playas de la región. El monitoreo prevacacional de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para la Semana Santa 2026 determinó que las playas Tijuana I (San Antonio del Mar), Baja Malibú y Playa Blanca no son aptas para el uso recreativo. Los análisis bacteriológicos revelaron niveles alarmantes que superan los 14,000 enterococos por cada 100 mililitros de agua, una cifra que pulveriza los estándares internacionales de bioseguridad.

 La población de Tijuana llegó a los 2.2 millones de habitantes en 2026 y la CILA proyecta un incremento de casi el 40% para el año 2050.

 La planta de San Antonio de los Buenos se encuentra rebasada al operar con una capacidad máxima de 1,500 litros por segundo.

 Los muestreos sanitarios registraron más de 14,000 NMP de enterococos por cada 100 mililitros en las playas afectadas, cuando el límite seguro es menor a 200 NMP.

Las condiciones de contaminación en el estuario y en el litoral del Pacífico aceleran las demandas de remediación inmediata entre ambos países antes de iniciar las negociaciones del acuerdo comercial.

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