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El Mundial de los de abajo: Puestos informales superan las ventas de Navidad gracias a playeras piratas y botanas

El comercio tradicional proyecta una derrama directa de 10 mil millones de pesos mientras los souvenirs chinos alcanzan márgenes de ganancia del 90%.

La Copa del Mundo que arrancó el pasado 11 de junio de 2026 ha generado un fenómeno económico que desafía la desaceleración financiera en México. Lejos de beneficiar únicamente a consorcios hoteleros, aerolíneas o corporativos transnacionales, el fervor futbolístico ha impulsado un repunte de entre 10% y 15% en las ventas por unidad dentro del canal tradicional e informal. Este crecimiento supera con creces los registros de temporadas comerciales tradicionalmente altas como la Navidad, debido a las reuniones familiares masivas para ver los partidos transmitidos por televisión abierta.

El motor de este flujo de efectivo se concentra en las tienditas de barrio, vendedores ambulantes y puestos de botanas distribuidos en el territorio nacional. En las inmediaciones del Zócalo de la Ciudad de México, los comerciantes reportan que las ventas de indumentaria se han triplicado en comparación con los días ordinarios. Este incremento es impulsado tanto por el consumidor local como por la llegada de aficionados extranjeros, principalmente de nacionalidades estadounidense y japonesa, quienes recurren a estos puntos de venta informal en busca de recuerdos de la competencia.

La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) detalló que el artículo de mayor demanda en los puestos callejeros es la versión pirata de la playera verde de la Selección Mexicana. De acuerdo con la dirección de dicha organización, estos souvenirs y textiles de origen chino se han convertido en el negocio más lucrativo del torneo para el ambulantaje, registrando ganancias que rebasan las expectativas del comercio formal gracias a los bajos costos de adquisición en el mercado mayorista y la inmediatez de la demanda popular.

 Las agrupaciones del sector estiman una derrama económica general superior a los 60 mil millones de pesos en el país durante el periodo mundialista.

 Los pequeños comercios de barrio, vendedores de botanas y puestos ambulantes captarán de forma directa cerca de 10 mil millones de pesos de dicha derrama.

 Las playeras, gorras y banderas de origen chino comercializadas de forma informal reportan márgenes de utilidad situados entre el 80% y el 90% por pieza.

El consumo a nivel de cancha demuestra que la Copa del Mundo ha trasladado su capital del sector corporativo a las banquetas de México, transformando el mercado pirata en el verdadero soporte económico de miles de familias durante la temporada deportiva.

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