La defensa del capo en la prisión ADX Florence denuncia que las misivas provienen de Mississippi y que su cliente apenas tiene estudios de tercer grado.
Una cadena de misteriosos envíos postales mantiene en alerta a la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York. Más de 20 cartas manuscritas atribuidas falsamente a Joaquín “El Chapo” Guzmán han llegado al tribunal en los últimos meses, provocando que su equipo legal formalice una denuncia pública para desmarcarse de los escritos. La abogada Mariel Colón Miró, integrante de la defensa oficial del exlíder del Cártel de Sinaloa, aclaró de manera tajante ante las autoridades judiciales que su representado no ha redactado ni enviado ninguna correspondencia al juez Brian Cogan, abriendo una investigación interna para descubrir la identidad del emisor anónimo.
La mecánica del engaño quedó al descubierto por inconsistencias geográficas y lingüísticas insostenibles. Aunque los sobres señalan mañosamente como remitente a la prisión de máxima seguridad ADX Florence en Colorado —donde el capo cumple una condena de cadena perpetua desde 2019—, todos los documentos fueron sellados por el servicio postal en Jackson, Mississippi. Las misivas, que iniciaron su arribo constante en abril de este año, exigen el traslado inmediato del prisionero a territorio mexicano y analizan su situación jurídica con una redacción fluida en idioma inglés.
Dichas características chocan drásticamente con el perfil real del recluso asentado en los expedientes oficiales del tribunal estadounidense. De acuerdo con las pruebas desahogadas en el juicio, Guzmán abandonó la escuela en el tercer grado de primaria y escribe en español con ortografía limitada. Además, actualmente se encuentra sometido a las Medidas Administrativas Especiales (SAM), un régimen de aislamiento extremo donde no convive con nadie que hable su idioma y mantiene una estricta restricción de visitas reducida únicamente a sus defensores legales y a sus dos hijas, imposibilitando por completo el flujo ilícito de este tipo de correspondencia hacia el exterior.
Rastreo postal: Los sobres registran un remitente falso de la prisión de Colorado, pero los matasellos reales provienen de Jackson, Mississippi.
Barrera del idioma: Las más de 20 cartas bajo investigación judicial están redactadas en un inglés fluido, mientras el capo posee una educación trunca de tercer grado.
Aislamiento total: Guzmán permanece vigilado bajo el protocolo SAM, sin contacto humano con personas de habla inglesa y con comunicaciones estrictamente filtradas.
El misterio de la correspondencia apócrifa en Nueva York expone un vacío de control en los remitentes del sistema judicial de Estados Unidos, dejando en evidencia que un tercero busca desestabilizar el estatus penitenciario del criminal más custodiado del mundo.

