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El enigma de la depresión resistente: científicos buscan tratarla con fármacos para la artritis

Un porcentaje de pacientes posee niveles elevados de proteínas inflamatorias que anulan los efectos de los antidepresivos tradicionales.

La psiquiatría se encuentra en el umbral de un cambio de paradigma en el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo. Un conjunto de investigaciones lideradas por especialistas de la Universidad de Emory, el Mass General Brigham y la Universidad de Bristol evalúa si los medicamentos antiinflamatorios pueden ser la clave para sanar a pacientes con depresión severa que no responden a los fármacos convencionales. Tras la publicación el mes pasado de un estudio clínico enfocado en un tratamiento para la artritis reumatoide, los científicos buscan determinar la efectividad de bloquear la inflamación en el torrente sanguíneo para restaurar la función cerebral.

Los análisis demuestran que aproximadamente el 25% de los pacientes diagnosticados con depresión presentan concentraciones elevadas de proteínas inflamatorias en la sangre. De acuerdo con David Goldsmith, profesor de la Universidad de Emory, este factor biológico explica el fracaso terapéutico de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) en una parte considerable de la población. Cuando las proteínas inflamatorias ingresan al sistema, reducen drásticamente los niveles de neurotransmisores esenciales como la serotonina y la dopamina, interfiriendo directamente en las regiones cerebrales ligadas a la motivación y la recompensa.

Por su parte, John Matthews, psiquiatra sénior del Instituto Benson-Henry, asocia este fenómeno con traumas infantiles, estrés crónico y afecciones autoinmunes que disparan la respuesta inflamatoria antes de que aparezcan los síntomas depresivos. El subgrupo de pacientes afectados por esta condición suele manifestar síntomas somáticos agudos como fatiga crónica, alteraciones del sueño, falta de apetito y anhedonia. Ante estas características diferenciadas, el profesor de la Universidad de Bristol, Golam Khandaker, ha propuesto catalogar formalmente este padecimiento bajo el término de “depresión inflamatoria” para orientar terapias médicas más precisas.

 El 25% de las personas diagnosticadas con depresión registran niveles elevados de proteínas inflamatorias en su torrente sanguíneo.

 Un estudio clínico publicado el mes pasado utilizó un medicamento de la artritis reumateoide para evaluar su impacto contra la depresión.

 La presencia de inflamación biológica bloquea directamente la efectividad de los tratamientos antidepresivos de primera línea como los ISRS.

Este avance científico abre una ruta médica alternativa para aquellos pacientes atrapados en diagnósticos resistentes a tratamientos convencionales a través de la medicina inmunológica.

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