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El empleo en México tiene nombre de mujer, pero no tiene derechos: la informalidad se ensaña con ellas

Cifras del Inegi revelan que 8 de cada 10 nuevos trabajadores informales en el último año son mujeres; una realidad que golpea con fuerza la economía de los hogares en Sinaloa.

La recuperación económica de México tiene una cara oculta y es femenina. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, el mercado laboral sumó a más de 535 mil personas a las filas de la informalidad, pero el dato alarmante radica en la desigualdad de género: 428 mil son mujeres. Según las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), casi ocho de cada diez nuevos ocupados en este sector carecen de seguridad social, prestaciones y estabilidad jurídica, dejando a la fuerza laboral femenina en una vulnerabilidad extrema.

Para Sinaloa, este panorama es un reflejo de la urgencia por profesionalizar el emprendimiento y el empleo local. En un estado donde el comercio y los servicios son motores clave, miles de mujeres —especialmente en el rango de los 18 a 40 años— se ven obligadas a aceptar puestos sin contrato para equilibrar la vida familiar con la necesidad de ingresos. Mientras los hombres sumaron poco más de 107 mil a la informalidad, las mujeres cuadruplicaron esa cifra, evidenciando que el sistema actual no está ofreciendo vacantes formales que se adapten a sus necesidades reales.

Esta “feminización de la informalidad” no solo afecta el presente, sino que hipoteca el futuro: sin acceso a servicios de salud ni fondos para el retiro, la brecha de bienestar se ensancha cada día más. Los datos del Inegi confirman que, aunque hay más gente trabajando, la calidad de ese empleo está en picada. En las calles de Culiacán, Mazatlán y Los Mochis, el auge de los negocios de oportunidad y el autoempleo no regulado son el síntoma de una economía que crece, pero que se olvida de proteger a quienes la sostienen desde la base.

La cifra de 428 mil nuevas trabajadoras informales es un llamado de atención a las instituciones y empresas para generar políticas de inclusión reales. No basta con generar puestos; la meta debe ser la formalidad que otorgue dignidad y certeza económica a las sinaloenses que hoy están sacando adelante la economía estatal desde la incertidumbre.

Datos Duros:

• 80% de impacto: 8 de cada 10 personas que entraron a la informalidad en el último año son mujeres.

• Brecha masiva: 428 mil mujeres se incorporaron a empleos sin prestaciones frente a solo 107 mil hombres.

• Total nacional: La informalidad laboral creció en 535 mil 745 personas en un periodo de 12 meses.

Trabajar no es lo mismo que tener seguridad; hoy las mujeres sostienen la economía mexicana desde la cuerda floja de la informalidad.

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