El Informe Mundial sobre las drogas expone una agresiva transición hacia los estupefacientes sintéticos y coloca al país en una crisis de cobertura médica para adicciones.
El panorama del consumo de sustancias ilícitas en México ha dado un giro radical y alarmante. El nuevo Informe Mundial sobre las drogas 2026, elaborado por la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito, reveló que la provisión de tratamientos médicos para atender trastornos derivados del uso de metanfetaminas se multiplicó 25 veces entre los años 2015 y 2023, exponiendo un severo daño a la salud de la población a escala nacional.
De acuerdo con las investigaciones analizadas por María Elena Medina-Mora, especialista del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, el territorio mexicano vivió una acelerada transición entre 2016 y 2023. El mercado nacional abandonó de forma paulatina las sustancias semisintéticas como la heroína —en sus variantes de goma negra y polvo blanco— para dar paso a estimulantes sintéticos altamente adictivos como el cristal, el ice, los opioides sintéticos y el fentanilo. La mecánica de esta crisis se agrava debido a que el país figura simultáneamente como uno de los principales productores globales y como una de las naciones con menor cobertura médica para rehabilitar a los afectados.
Los datos epidemiológicos indican que el Estado de México, Querétaro, Colima y Morelos encabezan las listas con el mayor índice de consumo de metanfetaminas. Un estudio coordinado por la investigadora Clara Fleiz Bautista señala además que la edad de inicio en sustancias como la mariguana promedia los 15 años, escalando al cristal a los 16 y al fentanilo hacia los 24 años. La gravedad del asunto quedó respaldada por los Centros de Integración Juvenil, cuyo reporte de 2025 fijó la tasa media nacional de consumo de metanfetaminas en un 48.9% durante el segundo semestre de 2024, alertando sobre la presencia reciente de xilacina en muertes por sobredosis.
La demanda y provisión de tratamientos médicos especializados para adictos a las metanfetaminas creció 25 veces en el periodo de 2015 a 2023.
Durante la segunda mitad del año 2024, la tasa media nacional de consumo de metanfetaminas en el país alcanzó el 48.9%.
El Estado de México, Querétaro, Colima y Morelos son identificados formalmente como las entidades federativas con mayor consumo de estas sustancias.
El avance de las drogas sintéticas reconfigura el tejido social del país, dejando al descubierto la insuficiencia de los sistemas sanitarios actuales para contener una demanda de rehabilitación sin precedentes.

