El Departamento de Defensa desclasifica nuevos registros, fotos y audios de fenómenos anómalos bajo la orden presidencial de transparencia total.
El gobierno de Estados Unidos ha dado un nuevo paso en su proceso de divulgación sobre fenómenos aéreos inexplicables. Este 22 de mayo de 2026, el Departamento de Defensa publicó la segunda entrega de documentos desclasificados sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI), dando continuidad a la iniciativa iniciada el pasado 8 de mayo.
Esta nueva tanda de archivos incluye material de diversas naturalezas, entre ellos registros de radares, testimonios de pilotos, comunicaciones internas y material gráfico que ha permanecido bajo resguardo durante décadas. Según informes preliminares, la colección contiene reportes que datan de 1947 hasta 1968, integrando investigaciones que fueron base para el histórico “Proyecto Grudge”.
La publicación responde a una directiva del presidente Donald Trump, quien ha sostenido que es imperativo que el público acceda a la información que el Estado ha mantenido bajo reserva. A pesar de la magnitud de la revelación, las autoridades estadounidenses han reiterado que, hasta el momento, los documentos publicados no ofrecen pruebas concluyentes sobre tecnología alienígena o existencia de vida extraterrestre.
Especialistas y analistas han comenzado ya el escrutinio de los más de 200 archivos disponibles, buscando entender los patrones detrás de los reportes de “orbes verdes” y objetos con formas esféricas detectados en zonas de seguridad nacional. Mientras el debate sobre el impacto de estas revelaciones continúa, la administración federal ha confirmado que el proceso de liberación será gradual, con el objetivo de permitir una revisión completa por motivos de seguridad nacional antes de cada entrega pública.
– 22 de mayo de 2026: Fecha oficial de la segunda liberación masiva de archivos.
– 1947-1968: Rango temporal principal de los documentos desclasificados en esta entrega.
– 209 avistamientos: Cantidad de reportes de “orbes verdes”, “discos” y “bolas de fuego” contenidos en este paquete.
La transparencia es solo el comienzo; el verdadero desafío para la ciencia y la seguridad nacional será determinar qué parte de estos archivos es explicable y qué sigue desafiando las leyes de la física conocida.

