El republicano autoriza un oleoducto masivo que inyectará 550 mil barriles diarios de crudo a la economía de Estados Unidos.
La política energética de Estados Unidos acaba de dar un giro radical hacia el pasado. Donald Trump ha formalizado la autorización para la construcción de un nuevo oleoducto que conectará a Canadá con el estado de Montana, una decisión que reactiva la estrategia extractivista que marcó su primer mandato. El proyecto, que transportará hasta 550 mil barriles de crudo al día, es visto por expertos como el “heredero” del polémico Keystone XL, aquel plan que fue la manzana de la discordia entre ambientalistas y petroleros durante años.
Esta autorización no es solo una victoria para las petroleras canadienses, sino un mensaje contundente de Trump: la independencia energética y la reducción de costos de combustible son la prioridad absoluta, por encima de los acuerdos de descarbonización. El oleoducto busca saturar las refinerías de Montana y fortalecer la red de distribución hacia el sur del continente, un movimiento que promete sacudir los precios del petróleo en el mercado internacional.
En México, y específicamente en Sinaloa, este anuncio tiene ecos directos. El estado, que depende fuertemente de los costos de transporte y logística para su sector agrícola y pesquero, vigila de cerca cualquier movimiento que impacte el precio de los hidrocarburos. Una mayor oferta de crudo en Norteamérica podría, en teoría, aliviar la presión sobre los precios del diésel y la gasolina en la región, aunque a un costo ambiental que las organizaciones civiles ya están impugnando. La administración de Trump ignora las críticas sobre el impacto en los ecosistemas fronterizos y apuesta todo a la reactivación de una infraestructura que Biden había sepultado. El crudo canadiense está listo para fluir de nuevo y el mapa energético del hemisferio se redibuja hoy mismo.
Datos Duros:
• El oleoducto transportará 550 mil barriles de crudo diarios desde Canadá hacia Montana.
• El proyecto es la versión reactivada del Keystone XL, cancelado en administraciones pasadas.
• Donald Trump firmó la autorización presidencial para acelerar la infraestructura energética.
Trump vuelve a lo básico: petróleo, tuberías y cero diplomacia ambiental. El mercado de energía en el norte está por cambiar de ritmo.

