Una selva urbana de amapas y ceibas sustituye el polvo y los desechos en el corazón vial de la capital sinaloense.
El Eje Federalismo en Culiacán inició su metamorfosis de zona de descarte a corredor ecológico estratégico. Bajo la supervisión del alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil, la obra no solo ataca el caos vial mediante reencarpetado y señalización, sino que ejecuta una cirugía ambiental profunda en colaboración con la Sociedad Botánica de Culiacán. Lo que por años fue un foco de infección y acumulación de basura, hoy recibe la infraestructura necesaria para convertirse en un pulmón urbano que prioriza al peatón y al ecosistema local.
La intervención rompe con la vieja escuela de “puro pavimento”. El proyecto integra la plantación de más de 80 árboles adultos de especies regionales, seleccionados por su capacidad de adaptación y sombra, como huanacaxtles y tabachines. Esta “aduana verde” busca mitigar las islas de calor en una de las arterias más transitadas de la ciudad, al tiempo que renueva banquetas para garantizar que caminar por la zona deje de ser un deporte de riesgo. Con sistemas de riego ya en instalación, el ayuntamiento apuesta por la supervivencia del proyecto a largo plazo, respondiendo a una demanda social que exigía rescatar los espacios públicos del olvido institucional.
Gámez Mendívil enfatizó que el cambio de imagen es radical: de un terreno baldío que servía de depósito de desechos a un espacio diseñado para el disfrute ciudadano. La obra vial, que ya luce asfalto renovado, entra ahora en su fase estética y funcional con pintura y balizamiento, cerrando un circuito que conecta movilidad eficiente con responsabilidad climática.
- Pulmón regional: 80 árboles adultos (amapas, ceibas y más) plantados con asesoría experta.
- Movilidad total: Reencarpetado de vialidades y construcción de banquetas seguras para peatones.
- Adiós al foco infeccioso: Limpieza y transformación de terrenos baldíos que operaban como basureros clandestinos.
Culiacán por fin entiende que el progreso no solo se mide en metros de asfalto, sino en cuántos árboles sobreviven a la ciudad.


