El acuerdo de paz pone fin a cuatro meses de guerra en el estrecho de Ormuz, mientras las reservas acumuladas por Beijing evitaron el desabasto global de crudo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un acuerdo definitivo con Irán que detiene la guerra iniciada hace casi cuatro meses tras los sabotajes en el estrecho de Ormuz. El mandatario estadounidense reconoció de manera pública que este pacto bilateral evita de forma directa una catástrofe económica de dimensiones globales. Sin embargo, analistas internacionales confirmaron que el factor decisivo para mantener a flote los mercados energéticos durante las hostilidades fue la intervención de China como amortiguador de suministros.
La región de Asia-Pacífico, destino principal del crudo que transita por el estrecho de Ormuz, experimentó los impactos más severos del desabasto, llevando a varias naciones al límite de sus inventarios. Registros analíticos al 15 de junio detallaron que las reservas de Pakistán y Filipinas cayeron a 11.9 días de cobertura, seguidos por India con 17.7 días, Tailandia con 19 días y Corea del Sur con 26.3 días. En contraste, la preparación previa de China le permitió sostener existencias para 160.7 días, lo que impidió un colapso en la cadena de distribución regional.
Las consecuencias de este conflicto forzaron al Banco Mundial a ajustar a la baja las perspectivas de crecimiento global, situándolas en un 2.5 por ciento para este año. De igual manera, las presiones inflacionarias provocaron que el Banco Central Europeo y el Banco de Japón elevaran sus tasas de interés, una medida de política monetaria restrictiva a la que se sumaron este jueves los bancos centrales de Filipinas e Indonesia. Las proyecciones de suministro indican que la mayoría de los países asiáticos ya lograron asegurar sus cargamentos petroleros programados para el mes de agosto.
Las reservas de petróleo acumuladas por China alcanzaron para cubrir 160.7 días frente a los 11.9 días disponibles en Pakistán y Filipinas.
La previsión de crecimiento económico global para este año cayó al 2.5 por ciento según los indicadores del Banco Mundial.
Los bancos centrales de Filipinas e Indonesia elevaron este jueves sus tasas de interés para contener la inflación energética.
El cese de las hostilidades marítimas estabiliza temporalmente las rutas de exportación en Oriente Medio, cerrando un periodo de volatilidad que alteró las políticas financieras de Europa y Asia.

