La región alcanzará un 20% de adultos mayores en solo 29 años y con menos de la mitad del PIB per cápita que tuvo Europa al llegar a ese mismo nivel demográfico.
En San José, Costa Rica, durante el Seminario Internacional FIAP-WPA 2026 “Pensiones para el Futuro”, la especialista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), María Teresa Silva-Porto, advirtió que América Latina enfrenta un proceso de envejecimiento acelerado e inédito que ejercerá una fuerte presión sobre los sistemas pensionarios regionales. La transformación de la pirámide poblacional implica un incremento constante en la cantidad de adultos mayores que requieren jubilación, en contraste con una masa laboral joven cada vez más reducida.
El cambio demográfico en la región ocurre a un ritmo significativamente mayor en comparación con las economías desarrolladas. Mientras que a Estados Unidos le tomó 62 años que la población de adultos mayores pasara del 10% al 20% del total, en América Latina este proceso tomará únicamente 29 años, lo que reduce drásticamente el margen de tiempo disponible para adaptar las economías y las políticas públicas.
Esta transición ocurrirá en condiciones financieras desfavorables. América Latina llegará al punto en que uno de cada cinco habitantes superará los 65 años de edad contando con menos de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita que registró Europa cuando alcanzó esa misma proporción de envejecimiento.
La alteración demográfica afecta tanto a los esquemas de beneficio definido —haciéndolos más regresivos— como a los de contribución definida. La menor proporción de trabajadores activos frente a los pensionados compromete la sostenibilidad de ambos modelos financieros en la región.
29 años: Tiempo en el que América Latina duplicará su población de adultos mayores (del 10% al 20%), frente a los 62 años que le tomó a Estados Unidos.
1 de cada 5: Proporción de habitantes en la región que tendrá más de 65 años con menos del 50% del PIB per cápita que tuvo Europa en ese hito.
2 modelos afectados: Impacto directo tanto en sistemas de beneficio definido como en los de contribución definida.
La acelerada inversión de la pirámide poblacional exige ajustes estructurales inmediatos en las políticas públicas antes de que el bono demográfico se agote por completo en la región.

