Mientras los alcaldes se van, la deuda se queda; conoce los municipios donde cada habitante carga con miles de pesos ajenos.
La administración pública en México tiene un cáncer silencioso: la deuda per cápita. Según el último reporte del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, vivir en ciertos paraísos turísticos o zonas industriales de México conlleva un impuesto invisible desde el nacimiento. Cozumel, en Quintana Roo, lidera esta lista negra con una gestión financiera que ha dejado a sus 95 mil habitantes con una carga desproporcionada.
El cálculo es tan frío como cruel: se toma la deuda total y se divide entre el número de personas que respiran en el municipio. Bajo esta métrica, no importa si eres un recién nacido o un adulto mayor; en Cozumel, cada ciudadano arrastra una parte de los 421.6 millones de pesos que el gobierno local debe. Pero el fenómeno no es aislado. Sonora se ha convertido en el epicentro del endeudamiento, colocando a Puerto Peñasco, Ónavas, Hermosillo, Guaymas y Nogales dentro del deshonroso “Top 10” nacional.
Para Sinaloa, el contraste es notable. Mientras estados vecinos como Sonora y Durango (con Nuevo Ideal) aparecen en los extremos de la tabla, municipios sinaloenses como Escuinapa destacan en el informe por mantenerse en el rango de menor deuda por persona. Sin embargo, la lección es clara para el resto del estado: el gasto desmedido de hoy es el grillete de las futuras generaciones. El informe del CEFP no solo arroja números, sino que evidencia qué municipios están hipotecando su autonomía a cambio de créditos que pocas veces se traducen en infraestructura visible.
Detalles clave:
- El Rey de la Deuda: Cozumel encabeza la lista nacional; su población es pequeña, pero su deuda es masiva.
- Sonora en Rojo: El estado promedia el mayor número de municipios con crisis financiera por habitante.
- Caso Ónavas: Con apenas 349 habitantes, debe un millón de pesos; una cifra que parece pequeña hasta que se divide entre su mínima población.
El federalismo mexicano está quebrado cuando un municipio de 300 personas debe un millón. Menos “obras de relumbrón” y más matemáticas básicas es lo que le urge a nuestros alcaldes.


