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Marx Arriaga ventanea a Mario Delgado: revela que le ofrecieron una embajada y la rechazó

La salida de Marx Arriaga Navarro de la Secretaría de Educación Pública (SEP) tomó un giro político luego de que el propio exfuncionario hiciera pública una versión incómoda para la dependencia: aseguró que le ofrecieron un cargo en el extranjero —una representación diplomática— y que decidió rechazarlo.


El señalamiento colocó en el centro al titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, quien posteriormente confirmó que sí se le plantearon alternativas a Arriaga antes de su salida, incluyendo una posición fuera del país.


“Prefirió irse” antes que aceptar
De acuerdo con Delgado, la dependencia buscó una salida institucional tras diferencias internas, principalmente relacionadas con el rumbo de los Libros de Texto Gratuitos. Como parte de ese proceso, se le ofrecieron opciones para continuar dentro del gobierno, entre ellas una representación en el extranjero.


Sin embargo, Arriaga decidió no aceptar ninguna propuesta.


Fue el propio exdirector de Materiales Educativos quien ventiló públicamente el ofrecimiento, lo que muchos interpretaron como una forma de exhibir que su salida no fue simplemente administrativa, sino resultado de un desacuerdo político de fondo.


El trasfondo: los libros y el control del discurso


El conflicto gira en torno a posibles ajustes en los contenidos de los libros de texto, un tema altamente sensible desde el rediseño curricular impulsado en años recientes.

Arriaga fue una de las figuras más visibles en la defensa del nuevo modelo educativo, por lo que cualquier modificación representaba, en los hechos, un distanciamiento de su línea de trabajo.


Según la versión oficial, ya existía un acuerdo para que presentara su renuncia antes de cierta fecha; de no hacerlo, se iniciarían procedimientos administrativos para formalizar el relevo. No obstante, Arriaga ha sostenido que no fue notificado formalmente de su despido y que su postura fue firme hasta el final.


Más que una renuncia, un mensaje político
La revelación sobre el ofrecimiento de una embajada cambió el tono de la conversación. Más allá del relevo en la SEP, el mensaje que dejó Arriaga fue claro: no aceptó “salidas cómodas” y prefirió irse antes que avalar cambios en el proyecto educativo que defendió.


El episodio no solo exhibe tensiones internas en la Secretaría, sino que abre preguntas sobre el rumbo que tomará la política educativa federal y el margen de autonomía real que tienen sus funcionarios.


En política, a veces lo más relevante no es quién se va, sino cómo y qué decide contar al salir.

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